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Renault 10

El Renault 10

El Renault 10, que llegó a España en octubre de 1966, ciertamente no fue uno de los mayores éxitos comerciales del fabricante francés, debido principalmente a una casi inexistente propaganda. Una lástima, porque el R10 fue y sigue siendo un buen coche que merecía una mayor atención publicitaria para destacar sus innegables virtudes. Pero claro, eran los tiempos del R8, y seguramente los creativos enfocaban sus esfuerzos en este modelo.

Cómo se origina

A mediados de la década del 60 Francia experimentaba una nueva etapa como sociedad de consumo. Esto hace que Renault, tratando de alcanzar al sector de la población más exigente y con mayor poder adquisitivo, ponga en marcha su Proyecto 119.

Así, en verano de 1965 la compañía hace la presentación del Renault 10, que era prácticamente un Renault 8 alargado 20cm, logrando desde el principio transmitir la sensación de ser un coche más elegante y de una gama superior.

El R10 ensamblado en España por FASA-Renault guardaba algunas diferencias con el original francés, siendo notorio el montaje de frenos de tambor en las ruedas traseras en lugar de los frenos de disco del diseño matriz.

Si bien el aspecto exterior del Renault 10 lo hace un coche por demás interesante, envolviendo un espacio interior muy cómodo y bien equipado, es en otras características donde guarda lo que verdaderamente lo convierte en un fuera de serie en su categoría.

Motor del R10

El motor que portaba el R10 era de 1.108cc, con una respetable potencia de 50 CV SAE (no DIN) a 4.600 revoluciones, suficientes para el Renault 10, un coche de sólo 775 kilos. No deja de impresionar que la máquina consigue el par máximo a solo 3.000 revoluciones, lo que le confiere una gran elasticidad.

Este motor, además de silencioso y carente de vibraciones, solo consumía de 6.8 litros a los 100 kilómetros, alimentado por carburador y platinos. El Renault 10 no fue pensado precisamente para la velocidad, pero su gran capacidad de reacción lo hacía un coche rápido para la época. En primera velocidad puede alcanzar hasta los 105 km/h, lo que permite disponer de la combinación de velocidad y fuerza en tramos que así lo requieran.

La elasticidad del motor se nota en cada una de las cuatro velocidades, incluyendo la cuarta que puede pasar de una marcha lenta a rápida de un tirón. Esto lo hace un coche muy brioso, que permite un buen ahorro con una velocidad punta de 115 km/h.

Otras características del Renault 10

  • La transmisión del R10 sobresale por la inmejorable sincronización, lo que la hace sencillamente buena, equipada con embrague de diafragma que garantiza una gran suavidad al acoplarse al volante del motor.
  • La dirección de este coche es de cremallera, lo que le da gran precisión y suavidad para los giros, proporcionando una agradable sensación de dominio tanto en la ciudad como en carretera.

Ahora mismo el Renault 10 está considerado como un clásico coleccionable y hay bastante oferta de segunda mano en cualquier estado y condición, con precios oscilando entre los 2.500 y 9.000 euros según lo conservado que esté.

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El Coche Clásico